Why did we go there?

Pic by kin lush

Después de un rato de disfrutar el sol (y retostarme la cara como lo descubrí días después), llegó Betti de trabajar y nos alistamos para ir de compras al EDEKA de Kiel pues al otro día teníamos un viaje larguísimo hacia los Países Bajos, para ser exactos a la ciudad de Heerlen dónde se llevaría a cabo el primer try-out del grupoderock.

El trayecto sería de más de 7 horas y obviamente teníamos que comer en alguno de los trenes, así que era mandatorio hacer itacate de alimentos y bebidas, que en nuestro caso significaba comprar algunas variedades de pan, jitomates, hartísimos quesos y un par de botellas de un veneno muy peligroso: white, sparkly & delicious.

Este supercito es de lo más común en tierras germánicas, pero a mi me encanta porque siempre tienen cositas resabrosas, desde el estacionamiento hay un stand en dónde venden varias verduritas rellenas que acaban siendo medio gourmet, aceitunas en vinagre rellenas de almendras, jitomatitos rellenos de algo que no supe como se llamaba o los favoritazos que son los pimientos baby rellenos de queso suavecito y que se derrite en tu boca *babea, todos ahogados en vinagre a la venta en paquetitos que ahí mismo empaca un señor que te da a probar de todo *babea de nuevo.

Pic by vovchychko

Después de las compritas nos lanzamos a comer al centro de la ciudad a un restaurante con una vista preciosa que se llama Hemingway, ahí nos alcanzaron Andreas y Janine (hermano y sobrina de Betti respectivamente), departimos aguuuusto mientras yo me peleaba con una máquina expendedora de cigarros que me pedía una identificación para poder despacharme y como básicamente no le manejamos la ciudadanía de la Unión Europea (yet!) me la pelé y Betti tuvo que correr a mi bochornoso rescate después de 15 minutos de no entender porqué no me quería vender si a leguas se nota que rebaso tranquilamente la mayoría de edad, snif snif snif. Nota mental: no vuelvas a olvidar tus cajetillas en casa.

La tarde transcurrió agradable chela tras chela pues estábamos haciendo tiempo para irnos al Kieler Opernhaus a ver L’italiana in Algeri de Rossini. La noche anterior cuando estábamos planeando lo que haríamos y yo estaba toda emocionadita, Thomas + Betti me comentaban que usualmente ellos son los más jovenes cuando asisten a la ópera y la verdad que yo no les creí nada porque ya andan en los 40s, eso de imaginarme a puro viejito oyendo gorgoreos en italiano no concordaba con mi cliché de cultura europea, yo me imaginaba que habría hasta bebés aplaudiendo a las sopranos lead y aguantando la siesta until the fat lady sings. ILUSA!.

A eso de las 19 hrs, Thomas (aka calcetín) seguía abrazando árboles y tenía aún una cena medio corporativa así que no nos pudo acompañar, razón por la que invitamos a Andreas y a Janine a la ópera, aceptaron gustosos y solo tuvimos que comprar un boleto más. Entramos rayando y nos aplastamos justo 1 minuto antes de que iniciara la obra (ufff). Mucho a mi sorpresa, descubrí que no me estaban choreando, si no hubiera sido por Janine que tiene escasas 16 primaveras, lo más seguro es que YO vegetal de casi 29 28 hubiera sido lo más tierno en el recinto :shocks:.

Frente a mí reposaban decenas de blancas cabelleras que sonreían al leer los subtítulos (en alemán obviamente) colgantes del techo, afortunadamente ya había leído la historia y sabía lo que estaba pasando, además de que todavía me acuerdo un poquito del italiano que estudié en la prepa y no me fue tan imposible entenderle a los diálogos. Nunca la había escuchado ni visto así que para mí fue una gratísima experiencia porque era como una comedia y no un dramón derramador de lágrimas trágicas, me enganché sin introspectar sentimientos tristecitos. El primer acto es super gracioso y los actores muy buenos y con voces impresionantes *aplaude, la escenografía aunque sencilla era suficiente para no sentir que era un ensayo y creo que casi con la pura gesticulación se entendía la intención de los diálogos cantados.

Cuando comenzó el intermedio todo mundo se salió a la calle a fumar con sus copitas llenas de cerveza en una mano y unos pretzels tamaño jumbo en la otra, cómala y bébale sin pena. Eso sí fue muy diferente a la experiencia operística previa que tenía, referente únicamente a los eventos que se llevan a cabo en el Auditorio Nacional y en el Palacio de Bellas Artes, dónde la mayoría de los asistentes pone cara de que  en los pasillos huele a popó y muchos miran a los asistentes por debajo del hombro como si fueran las grandes personas por asistir a un evento cultural, yo me sentí feliz de presenciar algo que parecía tan “de diario” y casual.

Pic by vovchychko

Durante el segundo acto, un grupo como de 6 amiguis sesentonas que estaban sentadas enfrente de mí casi estrenaron los Depend por sus continuos ataques de risa, ahí sí lloré por no comprender ni una gotita del chorito en alemán de los subtítulos pero de nuevo me sentí feliz de presenciar algo así, la visita a la ópera en resumen así me hizo sentir: feliz. En frente del teatro hay un lago enorme y precioso con patos que caminan casi en la acera y en dónde aunque le busques no encuentras un cachito de plástico ni de basura, las calles están todo el tiempo limpias y los cruces peatonales son más que respetados tanto por los peatones como por los autos en tránsito.

Esa noche no nos desvelamos tanto porque el viernes teníamos todos que levantarnos temprano (unos más que los otros), Betti se iría a trabajar como a las 7 para poder salir a las 11 am y Thomas tenía que estar a las 9 am listo y dispuesto en su segundo día de treehugging. Por ahí de las 10.40 am llegó el taxista por mí para ir a recoger a Betti a su trabajo en medio de la lluvia torrencial que estaba cayendo en toda esta zona de Alemania, nos dejó en la Kiel Hbf, en dónde tomaríamos el tren que nos llevaría a Hamburg Hbf. En lo que llegaba el tiempo de abordar, aprovechamos para agenciarnos un macchiato con muffin que me supieron a gloria y ya comenzaba la emoción del día que nos esperaba. El trayecto en esta ocasión sería Kiel-Hamburg-Düsseldorf-Herzogenrath-Heerlen, teniendo que cambiar de tren en cada uno de esos stops.

Por azares del destino que rebasan mi comprensión, el tren NO nos dejó en la estación central de Hamburgo, sino en Altona (a pesar de que se tardó la misma hora y cuarto en llegar) y después de darnos cuenta que estábamos varadas bastante lejecitos de dónde en teoría deberíamos de estar, literalmente tuvimos que correr a tomar el metro muertas de nervios y “pensando positivo” porque nuestro tren a Düsseldorf salía en no más de 15 minutos. Afortunadamente después de tanto correr y sufrir, alcanzamos a abordar pues el tren iba retrasado  -Shiva sí existe, lo reitero-. Nos acomodamos en un vagón super nice y compartimos “camarote” con otros 3 weyes que iban plácidamente leyendo libritos y revistas para el largo trayecto.

Pic by mwboeckmann

Ahí es dónde se puso buena la cosa, sacamos nuestras provisiones de alimentos y bebidas, y nos dispusimos a disfrutar las siguientes 4 horas de viaje echando el chal sobre lo que han sido nuestras vidas en los últimos millones de meses sin vernos, las dos botellas del sparkly white wine veneno nos las bebimos como si fueran agua y al llegar a Düsseldorf compramos otras dos de un veneno similar -si mi peda no me falla fue ahí, si sí pues no-, sin temor a equivocarme puedo decir que este día y este viaje en tren es de las experiencias más chingonas de las que he podido disfrutar en compañía de un amigo en los últimos tiempos de mi vida.

En un principio me sorprendió mucho la idea de que en Alemania no hay prohibición alguna contra el consumo de bebidas alcohólicas en lugares públicos, la gente anda como si nada chupando por las calles, me comentaba Thomas que de hecho la mayoría de cosas que la gente hace son “permitidas” pues no hay prohibición de casi nada a menos que a alguien más le moleste (como el mismo hecho de orinar en las calles). Viniendo de un país dónde casi todas las libertades individuales que se refieren al ocio y a disfrutar la vida están prohibidas o super reguladas, es un shock de civilidad muy cañón, me sentía rarísima chupando sin que nadie se me quedara viendo feo por estar en un tren lleno de gente.

Pic by nadessa

Me la pasé increíble con Betti, de verdad que siento que este día nos unió muy muy muy pero muy cañón, andar cambiando de trenes medio borrachitas con nuestras backpacks y las sleeping bags y nuestro itacate comilón fue super padre. De hecho en el tren Düsseldorf-Herzogenrath una señora ya grandecita nos iba escuchando muy atenta mientras yo hablaba con Betti de México y los lugares que podrían visitar en su próximo trip de Noviembre, lo dudó un poco pero al final se animó y se unió a la plática, más o menos hablaba inglés así que fue sencillo comunicarnos y me cayó muy bien -se llama Sabine-, tanto que en mi peda le di mi correo porque según ella quería visitar alguna vez la hermosa República Mexicana y yo me ofrecí a que me echara un grito pa pasearla -weeks have gone by y no me ha escrito, supongo que a la mera hora se rajó-.

Sabine se bajó del tren como 20 minutos después, pero en general las más de 7 horas fraternales de comunicación y empedamiento  con Bettina me llenaron de cosas bonitas el corazón, creo que nunca habíamos hablado tanto en el one on one, tocamos temas personales y familiares, de esperanzas y de metas que cumplir, de cuánto nos habíamos extrañado y lo difícil que a veces resulta aguantar la distancia, que únicamente es física porque nos tenemos perennemente en el corazón. Llegamos apenas pasaditas las 19 hrs a Heerlen, en dónde ya nos estaban esperando nuestros amiguis fellow viajadores que también llegaron esa tarde a esa miniciudad procedentes de Berlín y andaban dando el rol para “hacer tiempo”, tomar cafecito o chelitas o heladitos en lo que empezaba el chou del grupoderock. Me dio mucho gusto ver que la señora holandesa sí se lanzó al tryout y obvio también me comencé a emocionar porque hasta esa hora me cayó el veinte que en cuestión de minutos vería a The Gathering otra vez después de dos largos años de ausencia de los escenarios, años que terminaron siendo una dura prueba de la que salieron airosos al no tronar como banda, por el contrario sacaron un disco increíble con energías creativas hyper-renovadas.

También sentí super chido ver a los gringazos de Aaron y Eric (a Mike apenas lo vimos en Denver cuando le caímos al chou delópet last year), paso tras paso saludaba a alguien conocido física o virtualmente, que con gusto me abrazaban y me compartían la felicidad extrema de  encontrarnos ahí. Tras esos mismos pasos comencé a sentir el peligro del vientecito en mi pedote organismo… nos enfilamos hacia el venue que no estaba nada lejos y excuso decir que para ese momento el veneno ya había realizado su potente efecto en mi interior. Caminaba completamente borracha y plena de inmensa felicidad, saludé por fin a mi cuata holandesa Mariska a quien nunca se me había hecho conocer, estuve casi todo el tiempo con Tatiana, la rusa con la que me llevo tan bien y a quien la neta me moría por ver again, nos tomamos fotos aquí y allá, ver de nueva cuenta a Ageeth, a la Poi y al Duende, tanta gente que quiero un chingo en cuestión de minutos era just too good to be true. Hablé de temas que un minuto después olvidé por completo y abracé a todos mis amiguis en repetidas ocasiones, de nueva cuenta me sentía feliz.

El momento de que el chou comenzara cada vez estaba más cerca, vimos a algunos integrantes del grupoderock, chequé el merchandise stand dónde vi a la dulce y siempre hermosísima girl Gmy, que por cierto me echaba unos ojos reclamativos por verme en ese avanzado estado de empedación jaja, aunque en ese momento para mí todo tenía sentido, todo estaba como tenía que estar.  Asumí que estaría todo el concierto borracha y no sólo happysona sino totalmente briaga, que era una experiencia totalmente nueva para mí pues usualmente no bebo en ningún concierto y aunque me dio un poco de miedo porque pues básicamente no iba a ver a cualquier banda sino a MI banda, me apersoné en la primera fila junto a Tatiana y Mike. Mi último recuerdo pre-concierto fue darle un besote a Betti que estaba en similar estado etílico aunque a diferencia de mí estaba muy calladita y en paz, humildemente desde el fondo de mi pedísimo corazón nomás atiné a susurrarle en el oído: te quiero muchísimo amiga, gracias por ser!.

Continuará…

Publicado el • Jul 6th, 2009 • Categoría: travel

5 comentarios en »

  1. tienes razón ché! jajaja! pues lo chido es que coincidimos en donde dejamos a los lectores; justo antes de empezar el primer try-out… Por cierto, ¿cual es el tercero que relata? ¿Fer? ¿dónde?

  2. ¿Cómo que quién?… pues Karen menso!


  3. “Asumí que estaría todo el concierto borracha…”
    Mantaaa qué risa!!!
    Pobre primer gig de Celia, le movistessss el monitor y le diste y quitaste la bandera mil veces!!

  4. Jajaja no importa eso va en el siguiente post

  5. - Seguí el link de EDEKA y, sorpresa sorpresa, no entendí ni madre. Eso cambiará pronto Por lo pronto, ya se me antojó un chingo lo que le dan a probar al cliente *babea también

    - Desafortunadamente las “libertades individuales que se refieren al ocio y a disfrutar la vida” (jajaja está chida la frase) las tenemos amarradísimas porque si nos sueltan la cuerda somos como burros en cristalería y nos vale madre lo que despedacemos. Triste pero cierto

    - Jojojo los conciertos estando no pedos, sino pedísimos, son chidos si es una jarra es alegre… y de preferencia si lo puedes recordar después.

    Soda Stereo – Ecos

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