Spring
No duermo más, el viento suave recorre las ramas de nuestros árboles, mientras platican del más allá. El naranjo y el nogal, las jacarandas, violetas y bugambilias se mecen a su compás. Nos contemplo desde el llano cubierto de pasto, sobre una sábana limpia y blanca, que evoca a hogar.
Me rodean los niños del pueblo, que corren y juegan en solemne silencio, tal vez en realidad no les puedo escuchar. Las nubes me cubren a ratos, siento que el bosque se acerca a mí, “los árboles no caminan”, -pienso- aunque mi carne cobarde, quisiera escapar.
El sueño me cubre al caer la tarde, las voces de los muertos se comienzan a escuchar, inmóvil lleno mis ojos de nuestra imagen, la del jardín, el naranjo y el nogal. La tierra cruje hasta tragarme, mientras me aplasta el bosque y las hormigas llevan mis lágrimas al mar.
Lo recuerdo mientras yacemos abrazados, sobre el llano cubierto de pasto y una sábana limpia y blanca, que evoca a hogar.
E.S.