Yo, vomito tu adiós
tus hasta luegos
tus nunca vuelvo
tus medias tintas
y tus aún te quiero
Yo, vomito tus barbas
tus ojos negros
vomito tus manos
y sobre todo, lo sabes
vomito tus largos dedos
Y cuando no te vomito
sólo te pienso y me hago el receptor
para matar y enterrar este asco eterno
Me vomito a mí y a mis intentos
mis blancos y negros
mis aún te quiero
Vomito mis hola y mi débil espejo
que solo refleja tu alta pared de acero
Pero te vomito cuando me adentro
implorando que ahora sí sea
la vez que tanto añoras
esa en que, de facto o de hecho, te dé por muerto
Te vomito pues, por este remedo
por haber tú llamado amor
al simple deseo que tuviste en el cuerpo
Nos vomito hoy, por este remedo
tú cobarde y yo impetuosa
no quedó más que decir, -aún te quiero-.