Escrito el 16 de oct de 2006

One love, one life, one sorrow

Some celestial event. No – no words. No words to describe it. Poetry! They should've sent a poet. So beautiful. So beautiful… I had no idea.

Eleanor Arroway

Probablemente pasen meses antes de que pueda articular media palabra que no sea de total admiración hacia Anathema. Probablemente esos meses se multipliquen y jamás suceda.

Tantos años, tantos tantos tantos años y cada segundo de espera valió la pena, cada una de mis expectativas se vio rebasada desde el primer paso que dieron fuera de la sala de espera del aeropuerto. El arrepentimiento por no haber volado a Europa y verlos antes se esfumó… tenía que ser en México, tenía que ser así, tenían que destrozarme aquí.

No tengo absolutamente nada que decir de Xandria que no sea reconocerles las ganas que le echaron y la fascinación que le brindaron a sus seguidores, son músicos entregados pero atrapados en un género decadente, desahuciado y tedioso… aún así brillaron, su corta trayectoria les ha dado el regalo de ver a las almas pocas pero sustanciosas y apasionadas que cantaban sus canciones en tierras tan lejanas a la propia.

Stream of Passion fue una explosión de vitalidad y poder, con muchísimos seguidores esperando ver por fin después de quien sabe cuanto tiempo a Arjen y compañía. La admiración y afecto que le tengo a Marcela creció desmesuradamente pues de lejos y de cerca he sido un poco testigo de su crecimiento profesional, qué verdadero orgullo fue verla tan libre, tan ella, disfrutando a la gente y disfrutándose a sí misma. Uno de los mejores actos metaleros que he tenido la oportunidad de presenciar. Mi total respeto a su acoplamiento de larga distancia, a su energía y sobre todo al amor que le dieron al público.

Y finalmente… Anathema…

El viernes por fin estuve frente a ellos, son seres humanos hermosos, con un trato admirable hacia nosotros, tan amistoso y cotidiano. No importa cuantas horas no dormí, no importa lo derruido de mi cuerpo a estas alturas, no hay absolutamente una sola de mis células que no esté embestida por la esencia de esa vibra etérea.

Desde que escuché “Lift Yr. Skinny Fists Like Antennas To Heaven” mi cuerpo tembló y las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas, mi pulso se aceleró tanto que temí perderme ese momento, las luces apagadas escuchando a mis idolatrados Godspeed You! Black Emperor, esperando que aparecieran en escena, como jamás lo creí posible, primera fila en el centro, siendo aplastada por cientos de fans detrás, por tantas almas que gritaban su nombre.

Cada una de las canciones que tocaron me llevó a alguna parte de mí, un viaje hacia el interior como jamás lo había experimentado, grité, brinqué y me enamoré aún más de su música, y de ellos, todo el concierto con nosotros, la entrega más brutal hacia el público que he presenciado en mi vida. Estoy agradecida por haber podido estar ahí, por cada una de las miradas de los Cavanagh, los abrazos, las palabras hermosas, las expresiones de “no llores más, todo está bien”, las sonrisas de Vinnie, la mirada enganchada a la mía en esas canciones. El que nos hayan dedicado un par, a nosotros, a los incondicionales, a los que esperamos tanto, a los que les entregamos todo. La manta que me hizo el gran favor de donarnos Rayo, con el diseño más pinche que he hecho en mi vida… en el escenario, con las luces encendidas para que nos la mostraran con orgullo y agradecimiento.

Jamás consigo nada en los conciertos, siempre le tocan al que se estira más, al que le ruega al de seguridad, al que le ofrece varo; no sé ni como te llames cabrón, pero gracias, espero que tus palabras sean ciertas y en verdad mereciera tanto esa plumilla, no sé que cara traería para que me la dieras, pero la agradezco profundamente… guarda en su plástico las vibraciones de la noche más impresionante de mis 26 años.

Y la muerte…

Mi corazón y mi garganta se abrieron, se destrozaron y salió fuego de ahí, todo el dolor de los golpes del tiempo sobre mi sensiblero y ridículo espíritu, la vida-muerte-vida. Todo murió y volví a nacer en cada nota dentro de mis oídos y cada nota que pronunciaba mi quebrada voz. Within you is the truth.

Gracias a todos y cada uno de los espíritus que compartieron conmigo esta noche, que se desgarraron y colaboraron para lo inolvidable que fue todo. Tantas almas unidas siendo desmembradas por las palabras de cada canción. Lo repito… tenía que morir aquí.

No tengo una sola firma en mis booklets, la hipnosis se apoderó de mi desde siempre, el saldo son algunas fotos, millones de recuerdos poca madre, un saludo irreverente e inolvidable -hello love-, el olor a whiskey impregnado en mi cuello, litros de sudor, costillas destrozadas y cuerpo mucho más que cansado. Mi alma está llena y desborda, tengo un constante nudo en la garganta y siento que he vivido algo que no merezco.

Gracias por todo Danny, uno de los mejores compositores del siglo, te admiro terriblemente, eres grande. Gracias Vincent por tu voz, por la pasión con que te das y me derrumbas con cada frase. Gracias a Les, John (heyyy usaste nuestra remera), Jamie y Lee… todo lo que me dieron este fin de semana me lo llevo dentro del corazón en cada paso que dé, cada célula de su ser es mía, propia, encerrada dentro de mí. Danny & Vincent gracias por recordarme que no estoy sola en la vacuidad y que después del tunel siempre vale la pena vivir.

Ya estoy muy pinche rollera, sigo y seguiré en el limbo de lo profundo, del silencio interno y de este adormecimiento melancólico de haber escuchado a los músicos más devastadores del mundo entero, de haber pasado esos momentos inolvidables con ellos, de habernos unido en el todo. Felicidades a los demás amigos de Suramérica, lo logramoooooooooos !!!

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