Köln
El departamento resultó tener una ubicación increíble y estaba en verdad muy bonito. Aunque era claro que no estaba diseñado para ser habitado regularmente, pues la habitación en donde se quedó la comitiva masculina, tenía una cocineta y un minibar, bastante cómodo si el propósito del mismo es rentarlo a turistas durante el año. Como ya era tardesón, y nuestros alemanes no llegaban, aprovechamos para ir a comer en un restaurante pequeñito cerca del río, el cocinero que también era claramente inmigrante, era adorable, la atención que nos dio fue padrísima y en general éste rasgo fue lo que marcó nuestra visita a la ciudad, gente bien buena onda y abierta que tuvo la mejor actitud para atendernos. Un par de horas después, llegaron Thomas, Betti y Alex, salvo el último, ellos se quedarían en el pequeño hostal de los mismos dueños, con vista al bellísimo Rhein.
Lo primero que hicimos después de instalarnos, fue caminar para conocer la Catedral de Köln (o Kölner Dom), la más famosa edificación de la ciudad y una de las más famosas construcciones de toda Alemania. Es una imponente iglesia gótica casi negra, que resulta majestuosa a la vista, aunque el interior se muestra bastante menos fastuoso, un MUST si alguna vez andan en la región, simplemente por verla, vale la pena visitar Köln.
Estuvimos en la ciudad el resto de la tarde, caminando y buscando un lugar agradable para sentarnos a platicar. Acabamos en un barcito como salido de los noventas y que bien podría ser el epílogo para una de las rarezas con las que empieza las películas David Lynch. Abandonamos la misión después de varias cheves y llegamos a un bar que traía toda la onda, nos convenció el slogan que era algo así como “assisted drinking”, nos mataba de curiosidad de qué trataría el concepto. La onda tal cual, era que si te ponías hasta la madre, se harían cargo de que llegaras sano y salvo a donde quiera que te estuvieras hospedando. Epic bar is EPIC!.
La mañana del segundo día, hubo algo de descoordinación producto de los malos entendidos de la peda de la noche anterior y en vez de desayunar todos juntos, terminé llegando a recoger a Thomas y a Betti, a las 11 am listos para buscar un lugar que nos proporcionara alimento. CRASO ERROR: es aquí el punto gastronómico más interesante/horroroso para mí en el viaje, porque fuimos a un lugar que se llamaba “Früh”, impresionantemente tradicional y con un menú que casi me hacía vomitar. Terminé pidiendo café y un poco de pan, pues no tuve el valor -ni el estómago- de ordenar lo que mi amiga Bettina. Se llamaba “Himmel und Ääd” (cielo y tierra) una salchicha hecha de sangre de cerdo completamente coagulada, servida fría y con puré de papá y manzana. Si les da curiosidad leer algo al respecto, se le conoce como “black pudding” en inglés y “blutwurst” en alemán. *corre a vomitar*
Para mi completa envidia, cuando nos encontramos al resto del grupo, venían muy felices del delicioso desayuno buffet que habían degustado. Huevos. Y fruta y jugo y alimento típico occidental. *lagrimita*.
En cuanto acordamos lo que haríamos durante el día, comenzamos con una obligada y deliciosa visita al Museo del Chocolate de Lindt, que también está a un lado del Rhein, solamente que en sentido contrario a nuestro departamento. El museo está muy padre, es interactivo y también tiene mucha información y estadísticas tanto históricas como actuales, del consumo del cacao a nivel mundial. Lo que a mí en lo personal me pareció súper padre, fue ver las máquinas con las que procesan el grano, hasta el producto final, que tienen ahí mismo en funcionamiento y degustamiento. Nice.
Después nos trepamos al turibús local, que vale mucho la pena tomar si quieren conocer rápido y sin cansarse los puntos “turísticos” de la ciudad. Independientemente de los atractivos y construcciones per se, algo padre de Köln, es que es una ciudad donde también se puede mucho caminar, hay bastantes bares y restaurantes en la zona cercana al río y al Dom y que afortunadamente no cierran tempranísimo como en varias de las ciudades del viaje. Así que por lo menos Thomas y yo, aprovechamos al máximo la bebedera de CER-VE-ZA A-LE-MA-NA.
Ya el viernes por ahí del mediodía y después de desayunar (esta vez nada me impediría hacerlo de la forma tradicional y aburrida) continuaríamos el recorrido a la siguiente parada: Freiburg y por la noche Basel, Suiza.
Continuará…
- La catedral de Köln está en mi lista de lugares a visitar la próxima vez que ande por allá. A ver si para ese entonces ya la terminaron (snif)
- El concepto de “assisted drinking” suena bastante interesante. Si alguna vez abro un bar o intervengo en uno, lo voy a implementar.
- ¿La dichosa Blutwurst no viene a ser una vil moronga?
NP: The Undertones – Teenage Kicks
@Moldoon: La catedral te va a encantar, va calado, va garantizado. Aunque definitivamente debe de haber más que sólo ella como destino o te morirás de flojera, reitero: el tourbus es recomendable, además de las caminatas junto al Rhein, por supuesto. Si te animas a abrir un “assisted drinking” bar, sería tu clienta cada fin de semana. Blutwurst efectivamente me recordó a la moronga, te debo la confirmación si sabe igual o no *vomita de nuevo*.
NP: Alcest – Havens
Quiero más!
Cuentanos de Gaienhofen y Calw por favor
:-*