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Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche
llevan al caminante a perecer;
yo me siento arrastrado por tus ojos,
pero a dónde me arrastran… no lo sé.
En días como hoy, quisiera poder desprenderme un ratito de la vigilia de estas horas. Tengo -para no variar- mucho trabajo y stress, algunas semanas son más difíciles que otras y por lo menos los próximos 15 días serán mortales para mí. Tengo que dejar muchísimo muchísimo muchísimo trabajo preparado para el próximo lunes porque el martes me lanzo al AFM y todo pinta para que no tenga tiempo ni de respirar cuando ande por ahí. Afortunadamente (la elección de la palabra está digna de humor negro), tengo otras cosas en la cabeza, pero precisamente son esas las que me han puesto de peor humor, me han agotado y han llevado la tolerancia que usualmente tengo a mis propias neuronas a la zona limítrofe donde siento que estoy a tres segundos de volverme loca.
Tengo una maquinita que llevaba muchos años apagada, trabajando a marchas forzadas y en horarios por demás inadecuados. La maquinita de las “full mental jackets” como le digo no de cariño sino por ponerle un nombre fácilmente memorizable y cotorro que la defina bien. Hay momentos en los que me siento la protagonista de aquella película que vi como a los 18 años y que tan famosa es para referirse a este mal en la cultura cinematográfica de antaño… de repente pienso repetitivamente en Alicia Silverstone y en Jeremy Irons y que (aunque no pareciera) sí tienen algo en común, el extraño fenómeno del inalcanzable crush, del inasequible equilibrio entre lo real y lo imaginario.
Y ahí estoy, contemplándome como si tuviera frente al espejo a aquella eterna adolescente que ni quiere, ni puede ser, ni lo es.
No es que quiera darle marcha atrás al tiempo, más bien quisiera adelantarlo. Comprobarme que todas esas fantasías y pensamientos no me llevarán a ese lugar sino inevitablemente al road to nowhere que tan conocido para mí es. Me siento muy intrigada del porqué, si cosas así JAMÁS me habían pasado por la cabeza antes, y mucho menos tan “así”. En aquella ocasión que se presentó algo levemente parecido me parecía la proeza más difícil ever, ¿cómo me atrevo a pensar que con esta situación doblemente grave, ahora si podría ser?.
Claro que NO puede ser.
Pero mi cabeza truena, los tornillos están flojos, mi corazón se acelera y absolutamente todo me tiembla.
Esta tarde me puse a leer una página que tiene un foro dedicado al mal que me aqueja. No logré más que ponerme más neurótica y comenzar a descalificarme por siquiera pensarlo, por dedicarle tiempo que debería de invertir en adelantar esas montañas de trabajo, por ponerme la chaqueta mental completa y re-encontré todos los defectos que siempre me veo pero que trato de ignorar para más o menos llevar una vida normal.
Que si me sobran kilos, que si ya rayo los 30, que si soy una control bitch o que todas esas cosas no son para mí. Que yo no funciono así (¿cómo entonces?), que soy super desarreglada, desenfadada, desilusionada, desmadrada, despótica y destrozadora, desesperanzada, desinteresada, desposeída, desinflada, obsesiva, observadora, obsecada, obstruccionista, y obstante todo, también reconozco que eso no es TODO lo que hay dentro sino la parte que le permito a TODOS ver, que hay alguien más que vale cañón la pena aquí, y me esfuerzo tanto por no dejarla salir. Y mis putos posts siguen rimando #fuckmyliferighthere.
El caso es que yo sé que soy demasiado soñadora for my own good, que tengo una imaginación pródiga y vaya que si lo compruebo mientras los tiempos pasan y mi vida mental es más fructifera que nunca, aunque no me esté esforzando por escribir. Tengo tantas cosas que decir, tantos pensamientos que se han ido quedando empolvados, inevitablemente me estoy frustrando y lo peor es que no sé ni porqué. Sirva este post para darle carpetazo final al asunto una vez que como se dice “i’ve taken it off of my chest”, antes escribía aquí para relatar lo que me sucedía o los conflictos por los que atravesaba, esto es el resurgimiento de mi cotidianeidad -patética y vulgar-.
Pienso en los venideros días, y las ansias con que espero el fin de semana, para actuar como que no me importa, como que ni le noto ahí. Para disfrazar mi brutal interés con la indiferencia más férrea. Y muy en el fondo de mi ser, sé que NO puede ser, y me encabrona sobremanera haber permitido ese torrente de pensamientos, cuando lo único que debí hacer, era contemplarle calladamente y no pasar horas enteras imaginando que algo tan idiotamente improbable podría suceder.
Debo reconocer que nunca pensé tener frente a mí a alguien tan jodidamente hermoso, y a quien tontamente me muero super cabrón por volver a ver, aunque repito… estoy consciente de que -poco tiene que ver con lo imponentemente regio que es- esa “full mental jacket” NO puede ni podrá ser. sighs.
yo me siento arrastrado por tus ojos,
pero a dónde me arrastran… no lo sé.
-Gustavo Adolfo Bécquer (fragmento de la Rima XIV)
Publicado el • Oct 26th, 2009 • Categoría: boludeces







Ehmm… – *se aclara la garganta – Yo diría que si no vas a hacer algo al respecto que sea por las razones correctas (si es que las hay), pero no porque no te sientes apta/digna/merecedora/whatever. Has logrado mucho y ya no estás para autosabotearte
Como siempre, mi humildísima opinión.
*manda mail porque el comment es demasiado largo
¡Ya escribe algo, hermanita!
Zzzz…