26 hrs. 30 min. en viaje ida y vuelta a Morelia… muy poquitos bits of sleep
Dolió ver a los primos así, sobre todo a Fer. Reprochándose todo, que si el Médico, que si el Hospital, que si el tiempo. Ni pedo, las cosas ya estaban así. Mi tía Lolín estaba muy metida con grupos religiosos así que imagínense la cantidad de monjas que vi. Todas hablando de la sabiduría de Dios y de cómo Él en su inmensa gloria siempre sabe porqué hace las cosas y nos prepara el camino para lo -adecuado-. 65 años, le dio un infarto.
El otro Fer llegó al velatorio a hacerme el día menos tedioso en el lapsus entre misas (pues sí, pues), la cremaron… todavía no se terminaba de retirar el quórum cuando el intenso olor a carne quemada invadía la zona, a pesar de la obscuridad de la noche el humo se hizo innegablemente visible.
Por cierto, me caga la Central de Autobuses del Poniente (Observatorio). Es la cosa más chacala después del Bronx y de Tepito, llegar a las 12.20 am ahí y cruzar por debajo el puente que creo que sale del metro es labor de kamikazes, indigencia cabrona sin un alma de las azules que te socorra… en sus marchas, listos, fuera… chido el taxista que casi nos metió al autobús. Todo eso es historia, que aunque de 26.5 hrs, ya es añeja… estoy de vuelta.
Me fui pero no dejé aquí ni por esas valiosas horitas el embrollo de mi cabeza. La lluvia de recuerdos estuvo cabrona y pensé tantas cosas que ya no debía hasta en los pocos minutos de sueño. Pa terminarla de chingar, como ya habrán alguna vez leído de mis propias letras de mí, en los últimos meses he tenido la teoría de que el shuffle conspira en mi contra. En los peores momentos sintoniza las canciones que por ningún momento debería de escoger y este viaje no fue la excepción.
Siendo aunque aún no practicante, Geógrafa; los lugares tienen una importante huella en cada una de mis vivencias, los relaciono a tal grado que un breve momento en ellos me traen encima un torrente impresionante de recuerdos. Tenía ya mil meses que no pasaba por Santa Fé, & even less por el edificio de Telefónica. Ipod maldito, first glance at the buildings “We´re in this together”. Que patética imagen debió ser la mía pendejeando en la ventana y de repente puesta a llorar como si me hubieran dado el pellizco más cabrón de mi vida. La lección es borrar los chingomil discos de NIN que tengo y quermarlos en un dvd, después por supuesto, esconderlo en el libro de recetas de cocina al que más confianza le tenga. Obviamente hay muchas rolas que no podré borrar y por lo tanto igual se quedarían.
Revolución, esquina del Borrego Viudo: festejamos no hubo lágrimas. Rola que estaba cuando llegamos ahí “your hand in mine”. Chale, con todo el dolor de mi corazón creo que tendré que quitar hasta a Explosions In The Sky.
Pinche taxi, ¿porqué tenía que pasar por aquí??????. Cerro del agua y Metro Copilco, he de decir que no hubo necesidad de canción ambiental para el ojo de Remi, o sea quéeeeee pedooooooooooooo. Pero por si la duda cabía justo cuando terminamos de pasar el alto ese enfrente del 7eleven comienza el vals de bodas de los newlyweds “something i left behind”. Anotar en tu libretita mental: “¿qué chingados hace esa pinche rola todavía en mi playlist? quitad, quitad, quitad” y la clásica de los últimos 6 días… “ah no mames, desde aquél entonces de la rola en sincronía, que idiota si ya lo sabía”. Excuso decir que después de los primeros 10 segundos, ya había presionado next (lo mejor del caso).
Mi ipod está posesionado, y eso que no relato cuando voy en el micro super clavada en mis tontos pensamientos de “únete a los optimistas” y más me tardo en pensarlo que en lo que por lo que suena en mis oídos ya lo estoy apagando. Yo estoy bien pendeja y me tengo que tener extrema paciencia. It will pass, pero en el mientras tanto ah que dificil es estar en la Ciudad.
Como todas esas monjas, yo quiero tener harta fé, no en Dios sino en los pasos que tomaré. Aunque si de algo estoy segura es que no más tarde que temprano voy a superarlo. No vale la pena como dice Juan Gabriel.
Ya me dieron ganas de mudarme a Morelia…